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40 años de historia |
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El 7 de mayo de 1965, el recordado Cardenal Juan Landázuri Ricketts dio la partida de nacimiento a la parroquia Nuestra Señora de Fátima, iniciando así la hermosa aventura de servicio que por más de tres décadas llega hasta hoy como muestra de todo lo que es posible realizar cuando se tiene la fe puesta en el Señor. Nuestra parroquia nace de una iniciativa de los padres Jesuitas, quienes desde el inicio la han llevado adelante con energía y dedicación, enseñando con la palabra y el ejemplo. Su vasta labor en treinta y siete años ha sabido poner el acento en la formación de la comunidad, en la vida sacramental y en la realización de una obra social y educativa que enseña cómo se practica la solidaridad.
Once párrocos El primer párroco fue el P. José María Izuzquiza Herranz. Tenía como vicarios a los PP. Martín Urrutia, Felipe de Benito y José Luis Maldonado. Este último fue nombrado párroco el 7 de mayo de 1966 teniendo como vicarios a los PP. Martín Urrutia y Felipe de Benito. El 12 de mayo de 1967, se hace cargo de la parroquia el P. José Antonio Eguilior, cuyos vicarios fueron los PP. Felipe de Benito, Luis María de Benito y Fernando Delgado Cros. Su gestión se extendió hasta 1969. El P. Alfredo Noriega toma la posta hasta 1972, teniendo como vicarios a los PP. Luis María de Benito, Fernando Delgado Cros, Martín Urrutia y Gonzalo Alcocer.
Desde el 25 de febrero de 1991, tenemos como párroco al P. Justo González-Tarrío Gallego, quien a lo largo de estos años ha tenido como vicarios a los PP. Manuel Cavanna, Francisco Rodríguez, Armando Nieto, José Luis P. Maldonado, Adolfo Franco, Santiago Izuzquiza, Alberto Mazarro, José A. Hernández, Rómulo Franco Temple, Eduardo Arcusa y Manuel Peirano.
Una obra múltiple
Correspondió al P. José Antonio Eguilior construir el atrio y el primer salón parroquial. Con él se inició el tradicional almuerzo parroquial, así como la librería y el ropero parroquial. El padre Eguilior se ocupó preferentemente del recordado Club Patrullero Gonzáles, que con el tiempo se convirtió en el anexo parroquial de Porta.
Con el P. Alfredo Noriega nacieron los comentadores de la misa, el Boletín Parroquial, el club juvenil, el programa de vacaciones útiles y las Comunidades de Vida Cristiana (CVX). Notable fue la transformación del salón parroquial en posta médica luego del fatídico terremoto del 31 de mayo de 1970 dando una hermosa manifestación de solidaridad en la que participaron numerosos laicos sirviendo a sus hermanos damnificados.
El P. Miguel Angel Benito impulsó la formación religiosa y profesional de la comunidad dando vida a nuevos grupos parroquiales. El P. Manuel Cavanna impulsó la labor del grupo Solidaridad, instalando una cocina y propiciando una olla común. Por su lado el grupo juvenil inició una importante labor de apoyo a los reclusos, ofreciendo domingo a domingo, en la puerta del templo, los productos que estos hermanos elaboraban para contar con algunos ingresos. Ese mismo año se amplió el salón parroquial y se construyó, encima del mismo, seis nuevas aulas para la escuela.
En 1991 retorna el P. Justo González-Tarrío y se entrega con entusiasmo a la noble tarea de la promoción social. Nacen así, la cocina autogestionaria y el comedor, que atiende más de 200 almuerzos diarios, los consultorios médicos y dentales, atendidos desinteresadamente por profesionales comprometidos con su fe. Se modernizó la farmacia y se continuó la obra del ropero parroquial, se construyeron los velatorios y un nuevo local para la dirección del colegio. Mención aparte merece la construcción de la Capilla del Santísimo que bendijo el recordado Cardenal Augusto Vargas Alzamora el 13 de mayo de 1994.
Desde el 20 de febrero del 2005, luego de una solemne misa de posesión oficiada por el Arzobispo de Lima, Monseñor Juan Luis Cipriani, está al frente de nuestra parroquia el P. Carlos Cardó Franco quien desde el primer día se ha avocado a la tarea de fortalecer la participación de los jóvenes en la misión evangélica de nuestra iglesia.
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