Declaraciones del P. Adolfo Nicolás, Superior General de la Compañía de Jesús en Barcelona

 

El P. Adolfo Nicolás destacó como prioridades de la Compañía de Jesús: el Compromiso Social, el Apostolado intelectual, el Camino interior, la Inmigración y el Diálogo con los otros.

 

En su visita a Cataluña hoy 12 de noviembre, el P. Superior de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, agradecía la oportunidad de esta visita y recordaba cómo vivió su infancia en la ciudad de Barcelona:  "La vuelta a Cataluña siempre es agradable. Barcelona es mi infancia. Pasé aquí de los 4 a los 13 años (...) Mis años mágicos fueron en Barcelona. Fueron los años de  la irresponsabilidad, de crecer, de aprender a jugar… Barcelona es una mezcla de añoranza y buenos recuerdos. Vivía a diez minutos del Parque Güell. Esta vez mi viaje es para conocer a los jesuitas: qué es lo que está pasando, ver al mayor número de jesuitas posibles, tener consultas con ellos, crearme una idea de quiénes somos".

 

Cómo el mismo constató se trata de su primera visita la Península Ibérica de carácter oficial y viene con ocasión de la celebración de los 50 años de ESADE y los 40 años de Bellvitge, "dos instituciones muy distintas –afirmó- que reflejan las prioridades de la Compañía de Jesús: el trabajo intelectual, que ayuda a la sociedad para tener una visión cristiana y humana del mundo, y Bellvitge, que representaría la cercanía al pueblo, el trabajo social, el acompañamiento, el ofrecer opotunidades". Así,  "Apostolado intelectual y Compromiso Social son dos dimensiones fundamentales de la Compañía de Jesús".

 

Laicidad positiva

A continuación habló el P. Nicolás de otro tema de interés grande en Europa, el fenómeno nuevo de la laicidad, que para él "es algo muy importante, así, cuando el Papa ha ido a Francia ha hablado de la laicidad positiva. En Japón tenemos también laicidad, empieza en el siglo XIX,  pero es una laicidad pacífica. No es anti nada. Conozco menos la laicidad europea. Me interesa porque estoy convencido de que la preocupación principal de la humanidad (de los sabios de todas las religiones antiguas) es: cómo reducir el nivel de violencia, el nivel de injusticia, para que la humanidad pueda vivir de manera más humana". Para ello, según Nicolás, existen "unas respuestas que son los gestos sociales, y otras que son el ir a las fuentes profundas. Son ambas, respuestas políticas y religiosas y las dos contribuyen a un mundo más armónico (…) Para todos, los retos reales son: la paz, la justicia, la convivencia".

 

Las Prioridades en la Compañía

Insistió el P. General en las Prioridades en la Compañía de las que dijo "son muy claras": "El compromiso social es muy claro porque todos vivimos conectados y relacionados. Todos tomamos parte. Pero hoy en el mundo existe la fatigad de la caridad. La información es tal y las peticiones tantas que las personas se agotan. ¿Cuáles son las fuentes de energía para vivir de una manera más humana? Aquí entra el factor religioso profundo:  la religión es una energía, no una serie de obligaciones. Podemos entender la fe como fuente de energía. La religión es una apertura a un mundo más amplio que nos da fuerza, visión.

 

Otro problema mundial que está en las prioridades de la Compañía es la inmigración. Sobre él, afirmó "Es un problema europeo enorme. También lo es para toda Asia, unos países reciben y otros exportan inmigrantes. En Japón estuve 4 años trabajando en un centro con inmigrantes. Es un problema complejísismo. Fue una opción clarividente el que el P. Arrupe creara el Servicio Jesuita a Refugiados en favor de los refugiados, luego ampliado a inmigrantes. Es una opción muy clarividente de un problema que se está haciendo masivo".  "Debemos preguntarnos, ¿Cómo acompañar a los inmigrantes?, ¿cómo ayudar a los países que reciben y de los que salen? Por ejemplo, en Filipinas el 10 % de la población está fuera, que es un total de 8 millones de personas que aportan una fuente de ingresos importantísimo para el país. Por eso los politicos les dicen 'vosotros soios los héroes', pero ninguno les dice cuándo les van a traerde vuelta. El migrante siempre tiene la esperanza de poder volver".

 

Diálogo:

Como otro gran reto de la humanidad, y por tanto de la Compañía señaló el superior jesuita el del Diálogo: "Otro reto de Europa es reciente:  el Dialogo con las otras culturas, con las otras religiones. En Europa, con el Islam. Personalmente para la Iglesia el reto es el Islam aunque creo que a la larga va a ser el Budismo. Mi esperanza es que sea el Islam o sea el Budismo lo más inmediato, sea una ocasión para hacernos personas dialogadas". En tono de humor, el P. General añadió:  "Tengo también, algunos prejuicios sobre los españoles, creo que son menos tolerantes de lo que podríamos ser, tenemos una convicciones más dogmáticas que la Congregación de la Fe en Roma".

 

Él considera que  "Es un arte el aprender a convivir con personas distintas. El encuentro con el Islam puede hacernos personas de dialogo (…) Nos vendría muy bien a los europeos esta tolerancia con el prójimo que es y piensa distinto".

 

Camino Interior

Y, siguiendo con las prioridades de los jesuitas, añadió: "Además de todo esto la Compañía de Jesús tiene su carisma, su dimensión específica: que es el camino interior. Nuestra contribución a lo religioso o a lo social, es una ayuda al camino interior. Ese camino lo tiene que descrubir cada persona. Es la gran contribución de San Ignacio a la Iglesia. Pero es muy difícil acompañar para que el otro descubra cuál es su vocación. Para ello las soluciones externas sirven poquito".  En esta línea insitió en la importancia de los Ejercicios Espirituales que escribiera San Ignacio: "Los Ejercicios Espirituales que el Papa nos ha insistido que sigamos ofreciendo a la Iglesia son fundamenteles: todavía tenemos mucho que ofrecer".

 

Colaboración con los otros

Según Adolfo Nicolás, "Los retos son tan enormes que para nuestro servicio necesitamos colaborar en la acción con vosotros: los que tengan una visión parecida a la nuestra, porque colaboramos juntos en la misma misión. Y nosotros también somos colaboradores de otros. Si no somos todos, no hay solución humana a la mayoría de los problemas".

 

Algunas respuestas a las preguntas posteriores a la intervención:

Crisis en la Iglesia: "Parte de la crisis de la Iglesia es que hemos buscado demasiado las soluciones externas, concentrándonos en problemas muy concretos y hemos buscado soluciones visibles. Hay que seguir otra vez con el camino interior".

 

Nuevo Presidente de EE.UU (Obama): "El tener una persona de origen africano en los EE.UU es de quitarse el sombrero. Ahora cómo va a resultar, no lo sé, hay que dejarle que se defina y ver si va por la linea de la consistencia, o del politiqueo, de buscar el interés de la reeleccion".

 

Crisis economica: "Creo que es una gran oportunidad para bajarnos de una economía falsa, una burbuja hecha a base de especulación. Una oportunidad para recuperar valores como la sencillez, la austeridad. El problema va a ser cómo responda la generación nueva, que no la conocemos. Otras generaciones tenemos algo anterior donde volver, donde asirnos, ellos no. Ahí es donde puede haber un peligro grave, pero también puede ser una oportunidad para descrubrir valores nuevos. La crisis económica es una oportunidad para recuperar valores como la solidaridad, la austeridad de vida; no perder tanto en el lujo cuando otros se mueres de hambre, eso es una vergüenza, la gran vergüenza de hoy".

 

Sínodo de obispos: "Es también una gran oportunidad. Ha sido un sínodo bueno, los participantes tenían una buena preparación. Pero se puede quedar en un mensaje y se acabó. Ahora les toca a los obispos, a los sacerdotes el hacer programas para que el Evangelio sea otra vez asequible (…) En el sínodo para algunos obispos existía la preocupación teología, sobre la interpretación; otra preocupación era la Pastoral, el hacer la Biblia asequible, con traducciones sencillas…; otra, la espiritual, el que la lectura de la Biblia nos cambie, cómo ayudar a ello, y la última, que yo también la tengo. es el Diálogo, cómo hacer que la Biblia sea un elemento de Diálogo con los musulmanes, los hindúes…

 

Educación: "El gran problema de la educación en todas partes es volver a descubrir qué pasa en el cerebro de los niños cuando están estudiando y cómo un niño aprende jugando (…) La educación cristiana es un reto, no debe competir con las otras.

 

Familia: "La familia es una institución que está en crisis, pero para mí la familia es la mayor respuesta que ha dado el hombre para cómo aprender a relacionarse. Es una respuesta sumamente creativa. Y ahora se está perdiendo por razones superficiales (…) La familia no es una institucion religiosa, es una institución más antigua que la Iglesia".

 

Fuente: ECCLESIA DIGITAL – http://www.revistaecclesia.com

 

 

Adolfo Nicolás: "No sé si abrir fosas y beatificar mártires ayudará a reconciliar"

 

Entrevista con Adolfo Nicolás, Superior General de la Compañía de Jesús

 

Fecha y lugar de nacimiento: el 29 de abril de 1936, en Villamuriel del Cerrato (Palencia). Vivió nueve años (entre los 4 y los 13) en Barcelona.

 

Trayectoria: profesor de teología en la Universidad Sofia de Tokio (1971-2002), Provincial del Japón entre 1993 y 1999. Elegido como General en enero del 2008.

 

Da la impresión de que el Papa vigila a la Compañía de Jesús.

En el Vaticano hay siempre una preocupación por mantener una ortodoxia básica para que la identidad católica no se pierda. Y aunque los jesuitas hayamos disminuido en número absoluto, relativamente somos el grupo mas visible teológicamente y doctrinalmente. Que nosotros recibamos más atención es natural.

 

¿Está este Papa más cerca de la compañía que el anterior? Su portavoz es jesuita y el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe también.

Son elecciones personales. Federico Lombardi está al frente de los servicios de prensa porque es un hombre preparado y de buen juicio en el que el Papa confía. Lo mismo sucede con el secretario de la congregación. No lo vemos como una elección de grupo, como una victoria de la compañía.

 

¿La acusación de que miran al resto de las órdenes por encima del hombro tiene fundamento?

Esa debilidad la tenemos y es bastante corriente. Ello procede de que en la compañía siempre se ha insistido en la preocupación por una formación de calidad y profundidad. El problema viene de que somos humanos y no nos percatamos de que esa capacidad nos la han proporcionado, no es por nuestra cara bonita.

 

Usted ha pasado cuatro décadas de su vida en Asia y ahora gobierna a los jesuitas. ¿Ha llegado el momento de que el próximo Papa también venga del tercer mundo?

Creo que puede surgir un Papa del tercer mundo en cualquier momento. Tenemos suficiente experiencia, tanto en la compañía como en la Iglesia, como para relativizar las cuestiones geográficas y políticas. Todo depende de si surge una persona con capacidades.

 

Apertura de fosas comunes y beatificación de mártires. ¿Es nocivo volver sobre la guerra civil?

Hubo atrocidades en ambos lados. De forma abstracta se puede decir que la reconciliación no vendrá hasta que toda la verdad esté abierta, pero en un análisis concreto de una situación en la que todo el mundo ha quedado herido, cuando las familias divididas habían logrado superar el pasado, con ambas cosas se remueven simbólicamente las tumbas y ello puede traer efectos secundarios. No sé si ayudará a reconciliar.

 

¿Cree que el Gobierno español es hostil a la Iglesia al tomar algunas decisiones de política social?

Realmente no lo sé. Acostumbrado al clima de laicidad sosegada que se respira en Japón, donde he vivido muchos años, encuentro al Gobierno socialista, con todo el perdón, inmaduro, en el sentido de que los problemas de empleo, educación e inmigración son tan grandes que me parece que se está perdiendo mucho el tiempo en las relaciones con la Iglesia.

 

Hay quien dice que la Iglesia española es propensa a la regañina.

Es posible. A mí siempre me ha resultado molesto e ininteligible el que un sacerdote regañe al pueblo. ¿Con qué derecho? Es un error.

 

¿La teología de la liberación sigue teniendo sentido dentro del trabajo que realizan los jesuitas en favor de los excluidos?

Es una respuesta valiente y creativa a una situación de injusticia insufrible en Latinoamérica. Como toda teología necesita años para madurar. Es una lástima que no se le haya dado un voto de confianza y que muy pronto se le cortaran las alas antes de que aprendiera a volar. Hay que darle tiempo.

 

Fuente: El Periódico.com - http://www.elperiodico.com

 

 

La renovación del catolicismo no llegará de la jerarquía

 

El superior general de los jesuitas, Adolfo Nicolás, da pruebas de su carácter apaciguador en su primera visita oficial a España

 

No se aprecia cansancio en los ojos de Adolfo Nicolás (Villamuriel de Cerrato, Palencia, 29 de abril, 1936), escondidos tras grandes gafas. El superior general de la Compañía de Jesús, desde enero pasado, se presenta animoso y sonriente ante los periodistas, en la sede de la curia jesuita catalana, en Barcelona. Nadie podría suponer al verle, enfundado en su impecable traje talar, que apenas ha dormido cuatro horas por culpa de una huelga salvaje de Alitalia que canceló su vuelo de Roma a Barcelona, y le obligó a tomar otro casi de madrugada. Es miércoles por la mañana, primera jornada del viaje oficial de tres días del papa negro a España, aunque en sus intervenciones él se referirá casi siempre a su destino como la "Península Ibérica". El líder de la mayor orden católica se desplaza escoltado por su consejero para Europa, Joaquín Barrero Díaz, y por el provincial de Cataluña (en el organigrama jesuita, la Provincia Tarraconense), Lluís Magriñà. La primera cita es con los medios, quizás lo que más teme Nicolás, porque en el programa de su visita abundan los encuentros educados y las conferencias, además de una visita casi privada a Montserrat y a la cueva que ocupó en Manresa San Ignacio de Loyola, que fundó la orden en 1540.

 

Adolfo Nicolás Pachón, el tercero de cuatro hermanos, hijo de un militar no de carrera, habla cuatro idiomas, aparte del español, y todavía no ha olvidado el catalán popular de la Barcelona de su infancia. En la capital catalana vivió nueve años, -entre los cuatro y los trece-, pero su saludo en la lengua local, en esta primera cita, no va más allá de unas pocas palabras. Aun así, le llueven preguntas en catalán, algunas de las cuales no entiende.

 

Un aura de lejanía envuelve al superior general de los jesuitas, como si más que llegar de Oriente (donde vivió 48 años, la mayor parte en Japón), llegara de otra galaxia. Delgado, de estatura media, bien peinado el escaso pelo gris, el sucesor de Peter-Hans Kolvenbach responde a todo con una voz juvenil que parece salir de otro cuerpo, y con prudencia oriental. Evitando suministrar titulares a los periódicos, temeroso de meterse en líos a la hora de pronunciarse sobre los problemas de las sociedades occidentales en general, y de la española, en particular.

 

Y en cuanto puede, se escapa hacia el terreno que domina, Asia. Un territorio de tolerancia, un valor poco apreciado en España, piensa él, quizás por inmadurez democrática. Adolfo Nicolás recibe después a EL PAÍS en un recinto inesperado, la iglesia de la curia barcelonesa, dominada por una gran imagen de San Ignacio. Su sucesor al frente de los jesuitas habla con una modestia que desarma de sus experiencias en Oriente, y de los grandes retos que afronta la Compañía.

 

El otrora impresionante ejército de San Ignacio es hoy una tropa menguante y envejecida. En poco más de un año, se ha pasado de 19.200 a 18.800 jesuitas, en una estadística siempre descendente. Y sin embargo, sus poderes en el mundo de la enseñanza y en un montón de iniciativas sociales son todavía grandes. En Cataluña, por ejemplo, con sólo 250 soldados, la Compañía tiene una importante presencia social. Aquí se fundó la escuela de negocios ESADE, hace 50 años, y los actos de su aniversario han congregado a firmas del máximo nivel como patrocinadores. Y a un invitado de excepción, el líder de los jesuitas. En los diez meses que lleva al frente de la Compañía, en Roma, Adolfo Nicolás ha hecho sólo un par de viajes, uno de ellos muy breve y casi secreto a Madrid; otro, oficial, a Brasil. Su tercera visita tiene el 50º aniversario de ESADE como pretexto, aunque coincide también con el 40º aniversario del Centro de Estudios Juan XXIII de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat, cerca de Barcelona. Una y otra institución representan lo que Nicolás considera las prioridades de la Compañía: "Apostolado intelectual y compromiso social".

 

¿Y no es abarcar demasiado, querer educar a las élites y a los pobres?

Las élites son necesarias. Un mundo sin líderes, sin gente que pueda estudiar los problemas con cierta profundidad, no es practicable. Nos llevaría al caos, y a un caos sin horizontes. Hay que reconocer con humildad que no podemos cambiar las cosas sin un equipo de líderes. Y los jesuitas deben contribuir, como muchos otros, a la formación de esos líderes. Al mismo tiempo, hay que abrir la puerta a una educación más elaborada a los que no pueden costeársela. Es algo que se ha hecho siempre. Yo mismo estudié en el colegio de La Salle de Barcelona con una beca. Es una manera de conseguir que las élites no vengan condicionadas por los recursos económicos, una manera de poner al servicio de la sociedad todo el talento del que disponemos. De lo que se trata es de educar a unas élites para que se pongan al servicio del pueblo, y educar al pueblo para que entienda que hacen falta distintas funciones, que no haya una proletarización ideológica que al final lleve a errores.

 

Nicolás suele echar mano de su experiencia asiática cada vez que se aborda un tema espinoso. Por ejemplo, el debate sobre la laicidad del Estado. "La impresión que me llega de España es la de un laicismo militante. Un laicismo anti por encima de todo. Anti-clerical, anti-Iglesia, anti-jerarquía. No pretendo defender a la jerarquía, ni al clero, pero un laicismo militante significa luchar contra la propia historia, contra la propia tradición. El laicismo japonés no elimina nada, simplemente dice: este espacio es laico. La Iglesia puede tener su opinión, se le deja hablar públicamente, pero la gestión política sigue siendo política. La Iglesia tiene su libertad, la política la suya, y hay un respeto mutuo. Creo que en España nos falta algo de madurez laica, o madurez democrática.

 

Y la Iglesia española, ¿qué juicio le merece? ¿Qué opina de los enfrentamientos de la jerarquía eclesiástica con el Gobierno socialista? Nicolás no tiene respuesta. España ha estado siempre lejos para él. "Sé por los periódicos que hay problemas. También sé de la COPE, pero no tengo una información como para opinar al respecto". Tampoco conoce personalmente a los miembros de la Conferencia Episcopal Española. "Acabo de encontrarme por primera vez en el sínodo".

 

[la última asamblea del Sínodo de Obispos reunido el mes pasado en Roma] a dos cardenales y a algún otro obispo españoles. Yo soy nuevo, ésta es mi primera visita a España".

 

El líder de los jesuitas evita cuidadosamente los juicios personales, pero su aperturismo es total a la hora de enjuiciar la incapacidad de la Iglesia católica, o, como él mismo precisa, "de las religiones sistemáticas", para responder a los problemas que les plantea la sociedad del siglo XXI. Aborto, anticoncepción, eutanasia, son sólo una parte de las preguntas sin respuesta. Nicolás traslada el problema a la incomunicación que se da entre los jóvenes y las religiones. "Las generaciones jóvenes, y no por generación espontánea, sino por las experiencias negativas que se han ido acumulando, han perdido su confianza en las religiones sistematizadas, organizadas, porque han visto que la frescura del mensaje original se pierde por la insistencia en mantener ciertas formas, ciertos principios, de manera repetitiva. Y hemos perdido la capacidad de escuchar preguntas nuevas. Seguimos oyendo las palabras, pero hemos perdido la capacidad de oír la música, y cada palabra tiene su música, su contexto, creemos que las preguntas ya han sido formuladas, que ya las hizo Descartes, o Kant, y ya les hemos catalogado como enemigos de la Iglesia, o como lo que sea, pero no oímos la música, y las palabras pueden ser las mismas pero la música es distinta. Es un problema serio".

 

Los jesuitas, con su mensaje supuestamente abierto y progresista, no han sido capaces de conectar con estas nuevas generaciones. Sus seminarios están casi desiertos en la vieja Europa, y en cada estadística anual la orden sufre una merma. En el aula de ESADE donde Adolfo Nicolás habla para la élite educativa de la Compañía, y la intelectualidad académica catalana, los jóvenes escasean. El fenómeno se repite en el polideportivo del Centro de Estudios Juan XXIII de Bellvitge, donde se sienta el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, entre decenas de hombres y mujeres de edad media. Desde el estrado, el superior general de los jesuitas pronuncia su conferencia, finalmente, en catalán, para un público de L'Hospitalet, venido de Extremadura y Andalucía hace unas pocas décadas. Todos aplauden.

 

¿Está a tiempo todavía la Iglesia Católica de conectar con los problemas de la sociedad actual?

Yo creo que sí podrá renovarse. Pero la renovación no llegará necesariamente desde arriba, desde la jerarquía. La Iglesia siempre se ha renovado gracias a grupos carismáticos, que puedan ser los franciscanos, los dominicos, grupos de base. Ha habido, es cierto, algunos excesos, pero la renovación siempre se ha producido cuando la gente ha vuelto al interior. El peligro de la religión organizada está en el exterior.

 

En sus intervenciones, Adolfo Nicolás habla siempre de la religión como un "camino interior", como una búsqueda obligada de la humanidad inspirada por la necesidad de vivir en paz, de evitar las tensiones entre los hombres. Cada vez que los pensadores y filósofos encuentran un camino viable es secuestrado por la política, dice. Así ha ocurrido históricamente, y así ocurre también en estos momentos.

 

"Toda visión carismática, profética, provoca una respuesta positiva, que es susceptible de ser manipulada. Es lo que está pasando ahora con Barack Obama", explica el general de los jesuitas. "Yo no sé qué tipo de presidente será. Habrá que esperar un par de años para saberlo, pero ciertamente es un gran orador, y ha sido capaz de transmitir una esperanza a las masas. Pero esa respuesta tan positiva hace que desde la política partidista se le quiera controlar, o se le quiera vender como un producto. Se le quiera manipular. Creo que toda Iglesia auténtica se enfrenta a este problema. A la necesidad de discernir entre lo auténtico y lo que está manipulado".

 

Una Iglesia con tantos guardianes del dogma como la católica puede tener más dificultades para mantener su frescura. Y siendo el actual papa Benedicto XVI el antiguo guardián de la ortodoxia, cabría pensar que las dificultades son todavía mayores en esta etapa. Adolfo Nicolás lo niega.

 

¿No son acaso jesuitas seis de los diez teólogos sancionados o apercibidos por la Congregación de la Doctrina de la Fe?

Eso no me preocupa. Me preocuparía que perdiéramos profundidad, espiritualidad, que es lo que nos pide el Papa a los jesuitas. Porque perderíamos nuestro carisma. Es lógico que algunos de nuestros teólogos tengan problemas, porque tenemos más teólogos que otras órdenes. La Congregación para la Doctrina de la Fe está en una posición muy dialogante. Sé que el Papa quiere que esta Congregación tenga una postura más abierta de lo que la ha tenido hasta ahora, lo cual nos da mucha esperanza.

 

Quizás por eso, ha nombrado a un jesuita, el obispo español Luís Francisco Ladaria, como número dos del ex Santo Oficio, por detrás del Prefecto, cardenal Williams Joseph Levada. El nombramiento fue en julio. "Tuvimos no hace mucho un encuentro con miembros de esta Congregación. Fue una experiencia muy buena, con mucha apertura, con mucha flexibilidad para encontrar caminos de diálogo. Así que ahora veo una gran posibilidad de que eso ocurra". Nicolás es optimista. La Compañía de Jesús se siente ahora en Roma como en casa.

 

Fuente: Diario El País - http://www.elpais.com