Lecturas para Ejercicios Espirituales |
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PASIÓN
AGAPE
Hoy no ha venido nadie a preguntar; ni me han pedido en esta tarde nada.
No he visto ni una flor de cementerio en tan alegre procesión de luces. Perdóname, Señor: qué poco he muerto!
En esta tarde todos, todos pasan sin preguntarme ni pedirme nada.
Y no sé qué se olvidan y se queda mal en mis manos, como cosa ajena.
He salido a la puerta, y me dan ganas de gritar a todos: Si echan de menos algo, aquí se queda!
Porque en todas las tardes de esta vida, yo no sé con qué puertas dan a un rostro, y algo ajeno se toma el alma mía.
Hoy no ha venido nadie; y hoy he muerto qué poco en esta tarde ! (César Vallejo - “Los Heraldos Negros”)
DIOS
Siento a Dios que camina tan en mí, con la tarde y con el mar. Con él nos vamos juntos. Anochece. Con él anochecemos. Orfandad.
Pero yo siento a Dios. Y hasta parece que él me dicta no sé qué buen color. Como un hospitalario, es bueno y triste ; mustia un dulce desdén de enamorado : debe dolerle mucho el corazón.
Oh, Dios mío, recién a ti me llego, hoy que amo tanto en esta tarde ; hoy que en la falsa balanza de unos senos, mido y lloro una frágil Creación.
Y tú, cuál llorarás... tú enamorado de tanto enorme seno girador... Yo te consagro Dios, porque amas tanto ; porque jamás sonríes ; porque siempre debe dolerte mucho el corazón. (César Vallejo - “Los Heraldos Negros”)
PASIÓN
Tengo una semilla en la mano. Es el único grano que tengo.
Dicen que tengo que poner la semilla en la tierra. Tengo que proteger mi grano, es el único que tengo. Nunca he experimentado que haya primavera.
Dicen que tengo que arriesgar mi semilla, mi único grano que tengo. Pero nunca he experimentado que es la primavera.
El quien me ama me dice : “Habrá primavera”. Yo pongo mi semilla en la tierra. (R. Kunze)
PASIÓN
Lo único que quisiera -porque eso de interpelación suena muy fuerte- son dos cosas. Que pusieran ustedes sus ojos y su corazón en esos pueblos que están sufriendo tanto -unos de miseria y hambre, otros de opresión y represión- y después (ya que soy jesuita), que ante este pueblo así crucificado hicieran el coloquio de San Ignacio en la primera semana de los ejercicios, preguntándose: ¿qué he hecho yo para crucificarlo?, ¿qué hago para que lo descrucifiquen? ¿qué debo hacer para que ese pueblo resucite? (I. Ellacuría)
Ese pueblo crucificado es la continuación histórica del siervo de Yahvé, al que el pecado del mundo sigue quitándole toda figura humana, al que los poderes de este mundo siguen despojando de todo, le siguen arrebatando hasta la vida, sobre todo la vida. (I. Ellacuría)
AMÉRICA LATINA
Sobre su larga muerte y esperanza desnudo el cuerpo entero -la palabra, la sangre, la memoria-, definitivamente será mi cruz América Latina.
Dios, pobre y masacrado, grita al Dios de la Vida desde esta colectiva cruz alzada contra el sol del Imperio y sus tinieblas, ante el velo del Templo estremecido.
Mañana será Pascua -porque El ya es mañana para siempre- (Revestida de llagas y sorpresas, vendrá por el jardín la Libertad, hermanos.
Y hay que poner ternura en las quenas despiertas y quebrar los aromas solidarios y conminar el miedo del sepulcro desarmando a los guardas).
Pero hoy todavía es Viernes Santo. Todos somos testigos, entre dados y lanzas, mientras la madre llora sobre el hijo caído.
Yo no quiero negarme a ese misterio. Yo no quiero negarte!
América Latina será mi cruz definitivamente (Pedro Casaldáliga)
SILENCIO
Ha retumbado el grito del Hijo de Dios : “Padre, ¿por qué me has abandonado?”, y toda la tierra se ha estremecido. Ya podemos callarnos, como calla el Hijo en el silencio de la muerte.
Sobran las palabras y los comentarios. Sólo es posible la espera. Sólo la esperanza da fuerzas para vivir. Hoy no podemos vivir de palabras. Hoy sólo podemos vivir esperando el fruto de la Palabra.
Danos silencio interior, danos silencio de corazón, para vivir esperando lo que Tú quieres. Danos silencio, para entender lo que no podremos entender jamás.
Danos silencio de corazón, para que tu Espíritu remueva nuestro espíritu. Danos silencio profundo, para morir a tantas palabras vacías, que son excusas, como las del día de la primera caída.
Danos silencio, para caer en la cuenta de lo que hemos hecho. Danos, Señor, silencio, para que podemos vivir la novedad que está detrás de la noche.
LA CRUZ
Más sencilla... Más sencilla... más sencilla. Sin barroquismos, sin añadidos ni ornamentos. Que se vean desnudos los maderos, desnudos y reciamente rectos.
«Los brazos en abrazo hacia la tierra, el ástil disparándose a los cielos.»
Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto... este equilibrio humano de los dos mandamientos.
Más sencilla... más sencilla... haz una cruz sencilla, carpintero. (León Felipe – Versos y oraciones del caminante)
MARÍA EN LA PASIÓN
"Madre nuestra, enséñanos a amar .. enséñanos a sufrir .. enséñanos a compartir...
Madre nuestra, estamos junto a tí, y queremos que tú estés a nuestro lado...
Madre nuestra, queremos acompañarte en estos momentos de soledad y de martirio...
Madre nuestra, tú viviste la pasión y la muerte de Jesús... compartiendo como nadie su dolor, su agonía, su amor hasta el final
Madre nuestra, enséñanos a sentir la pasión de Jesús... y a llevar en nosotros los sufrimientos de los crucificados de hoy..
Madre nuestra, enséñanos a amar.. enséñanos a sufrir.. enséñanos a compartir.. (Manuel J. Fernández S.J.)
NUESTRA CRUZ
Tu cruz, Jesús, alivia mi cruz... Señor, mi cruz me resulta pesada, me duele, muchas veces la rechazo, no la quiero, hay veces, que ya no puedo más ...
Jesús, me fastidia la soledad, mi tristeza..., no acepto mis miserias, la humillación, no quiero el fracaso, ni el dolor físico... Señor, mi cruz me oprime... Jesús, tu cruz alivia mi cruz.
Jesús, tu no elegiste la cruz ni la querías.... también a ti te costó aceptar y sufrir tu cruz... por esto orabas al Padre..., si es posible, pase de mi este cáliz..."; pero aceptaste tu cruz, Por eso, Jesús, tu cruz alivia mi cruz.
Jesús, enséñame a vivir mi cruz.... a descubrir los pequeños sufrimientos.... las espinas..., los clavos, los azotes..., las burlas.... las críticas y las humillaciones.... enséñame a ver mi cruz y mis cruces.... el misterio de mi cruz... junto a tu cruz. Tu cruz, Jesús, alivia mi cruz. (Manuel J. Fernández, S.J.)
La hora tercia. Y la hora nona. Sucede ahora. ¡Sucede ahora! “Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo; no se puede dormir durante este tiempo” (Blas Pascal).
No se puede. Para quien está en vela, lo lejano se hace presente, presente aun en el contacto con esta humanidad en la que Jesús muere a cada instante, y en quien haya seguido hasta el fondo la interior huella del camino: Amor y paciencia Rectitud y humildad Fidelidad y valentía Quietud. (Dag Hammarksjöld)
LA HORA DE NONA
POR NUESTRO AMOR MURIÓ EL SEÑOR EN LA CRUZ MURIÓ EL SEÑOR ÉL NOS MANDÓ DAR LA VIDA COMO HERMANOS EN SEÑAL DE AMOR.
Planearon su muerte en silencio, asustaron con gritos al pueblo y en un leño colgaron su cuerpo a la hora de nona, a la hora de nona. El Señor... el Señor murió... El Señor murió.
Es la hora de nona en mi pueblo las sirenas de alarma han sonado y mi pueblo se queda dormido... y mi hermano llora... y mi hermano muere... y el clamor de su voz no nos duele. Y mi hermano muere...
Es la hora de nona en la tierra, es la hora del hambre y la muerte, es la hora del odio y la guerra... Es la hora de nona... cuando sufre mi pueblo, cuando crece el dolor y el engaño cuando falta el amor.
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