Lecturas para Ejercicios Espirituales |
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ORACIÓN MENTAL IGNACIANA
a. Entro en la oración ● Pongo paz dentro de mi. - guardo silencio; - respiro lentamente; - pienso que encontraré al Señor; - le pido perdón por mis ofensas - y perdono de corazón a quienes me han ofendido.
● Me pongo en la presencia de Dios: - hago con devoción la señal de la cruz; - siento que Dios me mira; - hago un gesto de reverencia; - inicio la oración de rodillas o en la postura que me ayuda, pidiendo al Padre, en nombre de Jesús, que me dé su Santo Espíritu para que todos mis deseos e intenciones, mi inteligencia, mi voluntad y todas mis acciones vayan ordenadas únicamente hacia su servicio y alabanza.
b. Composición del lugar: ● Imagino el lugar en que se desarrolla la escena que voy a considerar.
c. Petición: Pido al Señor lo que quiero ● Será el fruto que quiero sacar del pasaje evangélico y que corresponde a lo que Jesús dice o hace en el mismo relato.
d. Medito o contemplo la escena ● Leyendo el texto lentamente, frase por frase; ● sabiendo que en cada palabra me habla el Señor; ● usando - la memoria para recordar; - la inteligencia para entender y aplicar el texto a mi vida; - la voluntad para desear, pedir, agradecer, amar, adorar.
Nota: No tendré prisa, no tengo que ver toda la materia; lo importante es sentir y gustar internamente; me quedaré ahí donde encuentre fruto, inspiración, paz o consolación; mostraré mayor reverencia cuando, dejando ya de reflexionar, me ponga a hablar con el Señor.
e. Conclusión ● Termino con un coloquio, hablando con el Señor, de amigo a amigo,sobre lo que he meditado. ● Pronuncio un Padrenuestro, o el Alma de Cristo, o el Ave María y salgo lentamente de la oración.
Examen de la oración. Después de haber orado, pensaré cómo me ha ido: ● Si observé el método; ● si me fue mal, me preguntaré por qué; ● si me fue bien: anotaré el fruto o “mociones” espirituales que he sentido.
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