Ejercicios Espirituales en la Vida Corriente

Entrada a los Ejercicios

Para comenzar los Ejercicios Espirituales en la vida corriente es necesario tener mucho ánimo y generosidad. Además, se debe disponer de tiempos tranquilos para orar todos los días.

 

Dice San Ignacio:

"Al que recibe los ejercicios, mucho aprovecha entrar en ellos con gran ánimo y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad para que su divina majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad” .

 

La finalidad de los Ejercicios es muy seria. Nada menos que: “preparar y disponer el alma para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y después de quitadas buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del alma” . Es revisar y ordenar la vida a la luz de la fe, en diálogo con Dios, sintiendo lo que Dios me vaya comunicando a través del proceso de la oración. Hay que estar atentos, hacer cada ejercicio con atención. Dice San Ignacio: “no el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar las cosas internamente” .

 

Así mismo, el mismo Ignacio recomienda al que da los Ejercicios que procure ayudar a las personas a encontrarse con Dios desde la sinceridad de su corazón, sin pretender influir en ellas. “De manera que el que los da no se decante ni se incline a una parte ni a otra, sino estando en medio como el fiel de la balanza, deje obrar, sin intermediario, al Criador con la criatura y a ésta con su Criador y Señor" .

 

 

Examen de la oración o evaluación:

Es importante que desde el comienzo te acostumbres a dedicar cada día unos minutos después de tu oración para examinar cómo te ha ido en ella: cómo hiciste la preparación remota y próxima, si estuviste distraído o te metiste a fondo en el tema, qué fruto sacaste, qué debes corregir para el futuro. Haz este examen en la presencia de Dios, dale gracias y señala lo que debes corregir. Presta atención especial a los pensamientos, sentimientos y deseos que se van repitiendo una y otra vez; tal vez a través de ellos, Dios te quiera conceder o pedir algo.

 

 

Esquema de meditación preparatoria

 

Encontrar un sitio para la oración y vaciar mi “mochila”

Observa cuidadosamente tu casa y el lugar donde vives. Vas a buscar el sitio que sea más apropiado para tus tiempos de oración durante esta experiencia de los Ejercicios Espirituales en la vida corriente.

 

Para el primer día de tus Ejercicios en la vida corriente, tienes aquí a modo de ejemplo la estructura de un momento de oración. Para sucesivas meditaciones habrá otros esquemas. Si te va bien con este método, aplícalo a las demás meditaciones en cuanto se pueda:

  • Inicio mi oración con un rito mío, propio (por ejemplo: enciendo una velita y/o hago lenta y reverentemente la señal de la cruz.)

  • Hago un ejercicio respiratorio para calmarme y entrar en el silencio interior.

  • Dispongo mi cuerpo y mi espíritu:

  • Camino unos pasos por mi cuarto, mi departamento, contemplándolo… y percibo conscientemente mi ambiente.

  • Dejo las cosas así como están, busco un sitio donde poder estar completamente a solas en mis tiempos de oración y preparo este lugar en forma sencilla y con cariño.

  • Busco una vela y un símbolo que sea importante para mí, por ejemplo una cruz, una imagen, una flor… (no muchas cosas que me pueden distraer sino una que me ayude a concentrarme).

  • Asumo una posición corporal que me permita estar presente y atento/a durante la oración (sentado/a en una silla o en el piso).

  • Me quedo un tiempo en la posición que he escogido y la percibo concientemente, siento la silla en la que estoy sentado, el piso bajo mis pies – siento que estoy sostenido/a por Alguien que es más grande que yo. “En él vivimos, nos movemos y somos…”

  • En mi interior repito al compás de mi respiración: “Estoy presente” o “Tú, Señor, en mí, y yo en ti”.

  • Después de unos momentos, comienzo a contemplar “la mochila de mi vida” que traigo a estos Ejercicios. Tomo conciencia de todo lo que cargo en esta mochila:

  • Puedo anotar en un papel todo lo que actualmente estoy llevando en ella, lo bello y ligero pero también lo que siento difícil y pesado en mi vida, lo que llevo con gusto y lo que me cuesta mucho llevar.

  • En un segundo momento contemplo lo que hay en mi mochila:

  • ¿Hay cosas que me gustaría sacar de ella?

  • ¿Cuáles considero que son las piezas más importantes de mi equipaje, necesarias para mi camino?

  • ¿Hay algo que me hace falta?

  • En la oración converso con Dios sobre la mochila de mi vida.

  • Termino la oración diciendo muy lentamente el “Gloria al Padre...”

  • Después de la oración, haré un examen de la misma, anotando lo que he sentido como más importante.

Nota del editor:

La finalidad de esta sección dentro de la Página Web es aportar materiales de ayuda, “subsidios”, a quienes han hecho ya los Ejercicios Espirituales, por ello, publicamos algunos textos que pueden ser usados en Ejercicios o fuera de ellos. La siguiente relación es un conjunto de textos, agrupados según las materias correspondientes a las “semanas” en que se dividen los Ejercicios. El "orden" sería, más o menos, el siguiente:

 

1. El Silencio interior

5. El Rey

  9. Las dos banderas

2. Oración

6. Los nombres de Cristo

10. Tercera semana

3. Oración mental Ignaciana

7. Encarnación

11. Cuarta semana

4. Primera semana

8. Segunda semana

12. Contemplación para alcanzar amor

      (Ad amorem)